Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

23 noviembre 2003

Nuevo eclipse

Hace unos días nuestro planeta impidió que los rayos solares llegaran a la superficie de la Luna. Hoy, medio mes lunar después, el satélite se ha colocado en la parte opuesta de su órbita alrededor de la Tierra para tomarse la revancha, oscureciendo por unos instantes la luz del Sol en una región de nuestro mundo. Es un eclipse solar total, que acontecerá en lugares remotos y prácticamente deshabitados. Si nuestras antípodas fueron prácticamente la única zona de la Tierra que se quedó sin contemplar el eclipse de Luna, se verán hoy compensados con este singular fenómeno, por lo menos en forma de eclipse parcial, en ciudades como Sydney o Wellington, e incluso al sur de Chile y Argentina. La franja de totalidad, excepcionalmente ancha debido a la escasa altura que alcanza el Sol en esas latitudes, atravesará buena parte del océano y el continente antárticos. Además, allí será un eclipse solar “nocturno” (recordemos que durante el verano antártico no se pone el Sol).
A parte de los campamentos científicos instalados en el Continente Helado, que realizarán un seguimiento detallado del fenómeno, se han organizado numerosas expediciones astronómicas y turísticas para contemplar este evento, incluso a bordo de aviones, con la ventaja añadida de poder “perseguir” durante unos minutos la sombra de la Luna y así prolongar el efecto de forma artificial. En España, habremos de esperar hasta el 3 de octubre de 2005: la Luna no tapará completamente el disco solar, sino que dejará a su alrededor una espectacular corona de fuego: será un eclipse anular

02 noviembre 2003

Tormenta Solar

Esta semana se ha desatado la furia de los elementos en el Astro Rey, con una intensidad desconocida desde hace décadas. Es lo que los astrónomos conocen como “tormenta solar”, fenómeno que aún tardará en disiparse completamente unos días. Los científicos pudieron ver durante el mediodía del pasado martes una de las mayores explosiones en la superficie del Sol que se recuerdan en los últimos 30 años, lo que se tradujo en la emisión de una inmensa nube de millones de toneladas de materia solar que llegó a la Tierra a penas un día después. Este fenómeno se relaciona con la formación de grandes manchas solares, como las que se pueden ver estos días en la superficie, mediante filtros especiales de observación solar o proyectando la imagen del sol con una cámara oscura (jamás se debe observar directamente el Sol, y mucho menos con prismáticos o telescopios).
Desde hace tiempo se sabe que estas partículas cargadas eléctricamente y la radiación electromagnética que las acompaña pueden dañar seriamente los satélites, provocar interrupciones en las telecomunicaciones, interferencias en las emisiones de radio televisión y dañar los sistemas de control del tráfico aéreo. En 1989, una tormenta similar dejó a oscuras a seis millones de norteamericanos durante nueve horas. Durante esta semana incluso la tripulación de la Estación Espacial Internacional tuvo que tomar medidas de precaución especiales. Afortunadamente, la magnetosfera protege a los habitantes de la superficie terrestre, “canalizando” estas emisiones hacia las regiones polares, donde forman las famosas auroras boreales.