Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

22 febrero 2004

Agua

Todas las misiones espaciales actualmente activas en Marte se afanan en la búsqueda de una molécula asociada íntimamente con la vida: el agua. La presencia de agua congelada en el subsuelo marciano se intuye desde hace tiempo, y sólo desde hace unas semanas sabemos que existen cantidades apreciables de hielo superficial. El agua en Marte, al menos actualmente, sólo puede existir en fase sólida, ya que, aunque las temperaturas pueden subir en ocasiones de 0º C, la presión atmosférica tan débil no permite que exista agua líquida libre. Sin embargo el planeta está repleto de formaciones geológicas que nos hablan de un modelado erosivo en el que el agua jugó un papel importante. Aparecen cauces fluviales, lagos, deltas y estuarios formados por el paso de agua durante millones de años. El Planeta Rojo, sin duda, se parecía mucho a nuestro Planeta Azul durante los albores de la vida. Por eso no es descabellado pensar que, aunque hoy se trate de un planeta estéril, pudo albergar primitivas formas de vida hace miles de millones de años. Diferentes circunstancias cosmográficas y climatológicas hicieron que los organismos sólo arraigaran en la Tierra, quedando en Marte relegados a fósiles (o, posiblemente, formas relictas que aún subsistan bajo tierra, protegidas de la radiación ultravioleta).
Un objetivo a medio plazo es el de recuperar una cierta cantidad de material marciano y traerlo a la tierra para estudiarlo en detalle. En cualquier caso, los científicos seguirán investigando los misterios de este cercano y a la vez distante mundo, que tantas sorpresas nos está deparando recientemente.

01 febrero 2004

Estrella Vespertina

Así es como se conocía en la antigüedad al planeta Venus, por aparecer poco después de la puesta de Sol. Costó reconocer que se trataba del mismo astro que, en otras ocasiones, aparecía antes del amanecer como “estrella matutina”. En cualquier caso, su tremendo fulgor (es el astro más brillante después del Sol y la Luna) lo hacen absolutamente inconfundible. Actualmente lo podemos ver al anochecer, mirando hacia el suroeste. Al igual que nuestro satélite, presenta fases, observables con pocos aumentos. Es el planeta más cercano a la Tierra, y también muy similar a ella en dimensiones. Esto hizo albergar esperanzas durante muchos años de que pudiera albergar vida. Desde los años sesenta sabemos que en realidad es un mundo estéril, cubierto de densas nubes de dióxido de carbono y ácido sulfúrico, y sumido en un desbocado efecto invernadero que eleva sus temperaturas a más de 400º C, mayores incluso que las de Mercurio, el vecino inmediato del Sol.
Estas nubes hacen que, visto con un telescopio, no presente detalles notables. Prácticamente todo lo que se sabe de este planeta se lo debemos a diversas sondas espaciales (Mariner, Venera, Magallanes), que lo han estudiado en detalle e incluso nos han enviado fotografías desde su superficie, como hace actualmente la “Opportunity” desde Marte. Curiosamente, es el único planeta que gira sobre su eje en sentido contrario al resto de planetas (de forma que el Sol sale por el oeste), y además lo hace de forma lentísima, tanto que el día en Venus (243 días terrestres) es más largo que el año (225 días).