Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

23 mayo 2004

Cometas (II)

Como decíamos hace unas semanas, hemos de aprovechar estas cálidas noches para intentar localizar alguno de los cometas que desde hace unos meses visitan nuestro cielo. El más fácil de ver es el llamado “C/2001 Q4 NEAT”, un nombre poco inspirado para uno de los cometas más brillantes de los últimos años. Descubierto hace tres años desde el Observatorio del Monte Palomar (California), cuando estaba más allá de Saturno, ha ido creciendo en luminosidad al acercarse al Sol y durante estos días es visible incluso a simple vista durante bastantes horas tras la puesta de Sol. Desde hace semanas sabemos de aficionados en España que lo siguen todas las noches. Si no quiere perderse el espectáculo, hágase con un planisferio y unos prismáticos y aléjese de las luces urbanas tanto como pueda. Si localiza la frontera imaginaria entre las constelaciones del Cangrejo (Cancer) y el Lince (Lynx), encima de los Gemelos (Gemini), barra con la vista esa zona y su paciencia se verá recompensada al encontrar una mancha borrosa blanquecina de la que se desprende una cola tenue y difusa. Si lo observa durante un periodo largo comprobará que se desplaza con relativa rapidez respecto al fondo de estrellas; de hecho llegará a la zona de la Osa Mayor en los próximos meses. El “Q4” ha estado deleitando a los astrónomos del hemisferio Sur durante la primera mitad del año y ahora nosotros podremos disfrutar de él hasta julio, cuando su brillo ya apague progresivamente. La próxima semana hablaremos de otro par de cometas que completarán el interesante panorama nocturno de Mayo. (Continuará)

16 mayo 2004

Cometas (I)

Hace unas semanas anunciábamos que varios cometas serán visibles a finales de mayo, un fenómeno único en la historia de la Astronomía. Los cometas son pequeñas rocas de hielo y polvo (se les suele definir como “bolas de nieve sucia”) que forman parte de la la familia del Sol. Se cuentan por cientos de millones; aunque la inmensa mayoría habitan en la llamada “nube de Oort”, una inmensa y lejanísima bóveda que constituye los confines del Sistema Solar conocido. De vez en cuando algunos de ellos se acercan a la vecindad del Astro Rey, cuya radiación hace evaporar la materia superficial de estos cuerpos, dotándolos de una brillante cola visible desde grandes distancias. Algunos cometas son periódicos, como el Halley, que desfila en el firmamento cada 76 años (la última vez en 1986); otros sólo pasan cerca una vez; motivo de más para estudiarlos a fondo. ¿Quién no se acuerda del brillo del Hyakutake de 1996; o de la increíble cola del Hale-Bopp en 1998, visible incluso desde el centro de las grandes ciudades? ¿Cómo olvidar la espectacular colisión del Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter en 1994, tras fragmentarse en decenas de pedazos?.
Los cometas están de moda. Rara es la semana en que no se descubre uno nuevo (muchos de ellos por parte de aficionados), aunque pocos de ellos llegan a ser realmente brillantes. Los cometas Wild 2 y Churyumov-Gerasimenko están siendo objeto de sendas misiones espaciales, la última de ellas incluso intentará aterrizar en uno de estos pequeños mundos en busca de respuestas sobre la evolución de nuestro Universo (Continuará).

09 mayo 2004

¿Será un pájaro? ¿Un avión?

Si el protagonista del cielo el pasado año fue el planeta Marte, este año sin duda se tratará de Venus, nuestro vecino inmediato en el Cosmos. Por estas fechas alcanzará su máximo brillo en el cielo del Suroeste, visible incluso antes de que se ponga el Sol. Es divertido tratar de encontrar este planeta entre los últimos rayos del crepúsculo y ver cómo va aumentando su fulgor más y más a medida que avanza la noche, hasta ocultarse ya de madrugada. Es tal su aspecto que muchas personas, incluso pilotos experimentados lo confunden a menudo con los famosos OVNI. En general, los astrónomos se muestran bastante escépticos respecto a los avistamientos de naves extraterrestres. Y es que precisamente la gente que dedica su vida a mirar el firmamento jamás observa estos fenómenos supuestamente tan frecuentes. En cualquier caso, parece improbable que una civilización que ha invertido tantos recursos en llegar a nuestro pequeño planeta, se dedique aquí a jugar al gato y al ratón con los inocentes terrícolas. Otra cosa bien distinta es el estudio de la posible existencia de vida en otros planetas, la llamada Astrobiología, una disciplina científica en la que España, por cierto, es una potencia mundial.
Pero sigamos atentos al firmamento porque hace el pasado 28 de abril, pasadas las 10 de la noche, se avistó otro gran bólido sobre Galicia. Es posible que algún leonés lo viera o que incluso tenga fotografías o vídeos que nos pudiera facilitar. Quién sabe. Podríamos estar al principio de una nueva aventura que nos llevara al descubrimiento de... ¿mas meteoritos?

02 mayo 2004

Mayo

Comienza uno de los meses astronómicamente más interesantes del año. El azar ha querido que, en unos pocos días, se acumulen una serie de fenómenos bastante raros, muy interesantes y, lo que es más importante, asequibles a todo aquél que dirija su vista al cielo, sin necesidad de aparatos astronómicos. Durante las últimas semanas de mayo se podrán ver a simple vista, si las previsiones se mantienen, dos cometas cerca del horizonte, cuyo brillo quedará apaciguado por su cercanía al Sol. Además, William Bradfield, un aficionado australiano de 76 años, descubrió hace unas semanas un tercero que también podremos ver por estas fechas. Si ver simultáneamente dos cometas sin ayuda óptica es un hecho excepcional, posiblemente es la primera vez en la historia de la Astronomía que aparece un trío en el mismo hemisferio. En próximos artículos daremos instrucciones para poder observarlos.

Por otra parte el eclipse de Luna de pasado mañana no será de los más vistosos que recordaremos, ya que la fase de totalidad (la más interesante) comenzará muy baja en el horizonte. Además, como la obscuridad no será completa hasta las 10, habrá que localizar la Luna ya totalmente eclipsada y, a partir de ese momento, seguir el desarrollo de la segunda parte del fenómeno. Si nuestra sombra ocultará a la Luna ese día, será nuestro satélite el que oculte a Venus el día 21, a partir de las 13:40, un fenómeno diurno observable sólo con prismáticos o telescopios.