Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

27 junio 2004

Astrología (y II)

¿Por qué la astrología se basa en presunciones completamente falsas? Hay numerosos argumentos científicos para desbaratar las conjeturas astrológicas; pero sin duda el más poderoso de ellos se basa en comprender correctamente el movimiento de los astros. La astrología occidental actual se basa en asignar un “signo del zodíaco” a cada persona según la posición del Sol respecto al fondo de estrellas el día de su nacimiento. Así, los “Leo” piensan que, cuando nacieron (del 23 de julio al 23 de agosto), el Sol estaba en esta constelación. En realidad, el Astro Rey, por esas fechas, está en la constelación de Cancer, como cualquiera puede comprobar. Los astrólogos se basan en el cielo tal y como lo describieron los antiguos babilonios y griegos, sin tener en cuenta el movimiento de precesión que ha alterado sensiblemente la configuración de la bóveda celeste desde entonces. Por ello, si a Vd. no le convence su horóscopo de esta semana, lea también el del signo anterior, porque ése es realmente el suyo. Además, el Sol recorre constelaciones como la Ballena u Orión, que, incomprensiblemente, no se tienen en cuenta en la astrología. Los astrónomos han ido descubriendo nuevos planetas (de Urano a Plutón) cuya influencia astrológica, curiosamente, no se notaba hasta su descubrimiento. Y, por supuesto, nadie ha conseguido jamás predecir nada importante basándose en los astros. Y es que nuestro destino, definitivamente, no se encuentra escrito en las estrellas. Entonces, ¿por qué seguimos creyendo en la astrología? Ese sí que es un misterio digno de ser investigado.

20 junio 2004

Astrología (I)

Es habitual en el lenguaje común y, especialmente, en los medios de comunicación, confundir dos términos que tienen muy poco que ver: astronomía, o ciencia que estudia los astros; y astrología, o creencia en la influencia de los planetas y constelaciones en nuestras vidas. La primera alude a un conocimiento científico del Universo, basado en la observación sistemática y en la elaboración y contrastación de hipótesis. La segunda es una superstición, una pseudociencia que carece de fundamento científico. Ambas nacieron unidas; y de hecho grandes astrónomos como Tolomeo o Kepler se dedicaban también a hacer horóscopos. Sin embargo, el nivel de avance que han alcanzado hoy las ciencias del espacio ha superado sobradamente a la astrología, cuyos postulados no resisten el más elemental de los análisis racionales. A pesar de ello, millones de personas en todo el mundo siguen creyendo en horóscopos y cartas astrales. La astrología no sólo se ha convertido en un enorme negocio fraudulento: muchas empresas discriminan a sus empleados según su signo del zodíaco, y grandes mandatarios, como el recientemente fallecido Ronald Reagan, tomaban decisiones de importancia mundial asesorados por astrólogos. Periódicos y revistas de todo el mundo suelen dedicar más espacio al horóscopo que a la divulgación científica; y muchas televisiones y radios, dando pábulo a pretendidos astrólogos, participan de esta estafa que se alimenta de la incultura ajena. Por eso es triste ver que la astronomía, la más hermosa de las ciencias, se confunde de vez en cuando con los disparates astrológicos.

19 junio 2004

Conjunción

A lo largo de la próxima semana podremos ser testigos de un maravilloso espectáculo que se desarrollará cerca del horizonte Oeste del cielo. Allí acontecerá una extraordinaria reunión de brillantes astros: la Luna y los planetas Mercurio, Venus y Saturno se acercarán notablemente entre sí, ocupando diferentes posiciones relativas al desplazarse lentamente con el tiempo. Además, la región donde se desarrolla esta “danza cósmica” contiene de por sí estrellas muy luminosas, como Cástor y Pólux, las estrellas principales de la constelación de los Gemelos. Para observar este fenómeno tendremos que esperar al atardecer y fijarnos en la región donde estaba el Sol antes de ocultarse. No tardaremos en apreciar, a simple vista, tres astros cercanos entre sí y a la hoz de la Luna, que aumentan notablemente de brillo al hacerse de noche. Los dos puntos más cercanos entre sí y al horizonte son Venus y Mercurio, que irán ascendiendo en el cielo a medida que transcurre la semana. Llegarán a estar tan cerca que será difícil distinguirlos a simple vista. El tercero es Saturno, que, al contrario que sus compañeros, irá descendiendo paulatinamente, cruzándose con ellos el próximo domingo. Si disponemos además de unos prismáticos, no será difícil poder captar a todos ellos en el mismo campo visual. Se trata, sin embargo, de un evento efímero, ya que los astros implicados no tardarán mucho en ocultarse cada noche, siguiendo el camino del Astro Rey. No tenemos excusa para no encontrar un horizonte despejado y buscar con la vista estos otros mundos dibujando esta extraña y singular conjunción.

06 junio 2004

El tránsito del siglo

Y no es un decir, realmente sólo habrá un tránsito de Venus visible desde León durante esta centuria, el que tendrá lugar durante la mañana del martes. En realidad se trata de un eclipse especial, en el que el astro que se interpone entre el Sol y nosotros no es la Luna -como es habitual- si no Venus, el planeta más cercano a la Tierra, que, aunque es más grande que nuestro satélite, esta a muchísima más distancia, por lo cual sólo cubrirá el 1% del disco solar, sin que ello altere sensiblemente el brillo de la estrella. Aunque teóricamente es un fenómeno observable a simple vista, es absolutamente desaconsejable intentarlo incluso con la protección ocular adecuada. Las precauciones que se toman durante los eclipses han de maximizarse para un fenómeno que durará más de seis horas, y que puede ocasionar lesiones graves si no se toman las medidas oportunas. Para disfrutar del fenómeno lo más cómodo es asistir a una de las sesiones abiertas que celebrarán miles de museos, observatorios, planetarios y asociaciones de aficionados por todo el mundo, como la que tendrá lugar en el Observatorio Pedro Duque, donde disponemos de instrumental adecuado para capturar cada instante del tránsito con todo lujo de detalle. Estas mediciones permitieron hace siglos calcular con gran precisión la distancia que nos separa del Sol y, como homenaje a los grandes sabios que permitieron el avance de la astronomía gracias a este descubrimiento, los aficionados de todo el mundo volveremos a repetir esta experiencia con los resultados de nuestras observaciones. Están invitados.

05 junio 2004

Visión

Desde hace años la observación directa del cielo ha sido sustituida por el empleo de sofisticados aparatos que captan la luz procedente de esos lejanos astros de forma mucho más eficaz que el ojo humano. Mirar a través de un telescopio o de unos prismáticos es una actividad relegada a los aficionados a la Astronomía. Sin embargo, nunca se insistirá lo suficiente en la importancia que tiene la contemplación del firmamento a simple vista: innumerables y sorprendentes fenómenos aguardan en la bóveda celeste cada noche a que alguien les preste atención. Y es que los ojos son maravillosas máquinas de captar información: las células de la retina que captan la luz, llamadas bastones, son tan sensibles a la luz que, en una noche despejada y sin Luna, podemos ver encenderse una cerilla a varios kilómetros de distancia. Sin embargo, durante la noche captamos mal los colores (se dice que “todos los gatos son pardos”). Esto es debido a que las células responsables de la visión en color (llamadas conos) necesitan bastante luz para activarse. Por otra parte, el punto donde se enfoca la imagen en la retina, llamado fóvea, carece prácticamente de bastones, por lo que no capta bien imágenes de brillo tenue. Por esto los astrónomos han inventado la técnica llamada “visión indirecta”: si al mirar por un telescopio no consigue ver un astro especialmente débil, pruebe a mirarlo “de refilón”, apuntando la vista hacia otro punto del campo, de forma que la imagen se proyecte en un lugar de la retina diferente. Le sorprenderá la cantidad de detalles que es posible apreciar de esta forma.