Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

19 septiembre 2004

EL Triángulo (y III)

Concluimos nuestro recorrido por esta formación estelar que preside el cielo veraniego hablando del Águila, una de las varias aves que dan nombre a las constelaciones desde tiempos inmemoriales. La mitología griega cuenta que Zeus recompensó a este animal elevándolo al firmamento por haberle ayudado en su lucha contra los Titanes; y desde entonces es símbolo de buenos augurios. El águila, sin embargo, sucumbió ante la flecha certera de Hércules, lo cual nos recuerda también el cielo con la cercana constelación de La Flecha. Los árabes llamaron “Altair” al astro principal de la constelación, y con ese nombre se conoce hoy en día. Desde León, se ve al anochecer como la estrella más brillante de la zona meridional de la bóveda celeste, de color amarillo intenso. Es una estrella bastante cercana a la nuestra –está a 16 años-luz- y, curiosamente, no es esférica si no bastante ovalada debido al rápido movimiento de rotación que posee. En el Águila se encuentran, además, un sinnúmero de estrellas dobles, nebulosas y galaxias capaces de mantener entretenido al astrónomo aficionado durante buena parte de la noche.
Hace 2000 años los astrónomos chinos registraron la explosión de una estrella “nova” en esta región del cielo; que al parecer fue durante varios meses. Algunos investigadores creen que éste fue el astro al que se refiere la Biblia al narrar el nacimiento de Jesucristo, pero existen muchas dudas al respecto. En cualquier caso, merece la pena dedicar unos instantes a contemplar este singular Triángulo de verano; aunque sea a simple vista seguro que no nos defraudará.

05 septiembre 2004

El Triángulo (I)

En León y en otros lugares de latitudes similares, las noches estivales están presididas por tres brillantes estrellas inmediatamente reconocibles a poco que se oculte el Sol. Conforman el llamado “triángulo de verano”, que no es en sí una constelación sino un “asterismo” o grupo de estrellas fácilmente identificables; pues cada una de ellas pertenece a una constelación distinta. Al anochecer, brillando justo encima de nuestras cabezas con un tono azulado, aparece Vega, de la constelación de la Lira. Al Noroeste de ésta se encuentra Deneb, en el Cisne, y algo apartada de estas dos hallamos a Altair, en la constelación del Águila.
Vega es la quinta estrella más brillante del cielo y una de las más cercanas. Debido al movimiento de precesión terrestre, este astro será la estrella polar dentro de 11.000 años. Es bastante joven (tiene “sólo” 350 millones de años) y se acerca a nuestro Sistema Solar a una velocidad de 30 kilómetros por segundo. Es la estrella principal de la pequeña constelación de Lira; llamada así para recordar al instrumento musical que regaló Hermes a Apolo, dios de la música. Esta región está repleta de objetos interesantes para el astrónomo aficionado, entre los que destaca la famosa “nebulosa del anillo”, que se formó hace 20.000 años por la expulsión de las capas de gas exteriores de la estrella que se ve (con un buen telescopio) en el centro. La estrella “delta lyrae” es una estrella doble, formada por dos soles relativamente cercanos entre sí. Con bastantes aumentos se aprecia que cada componente del par es, a su vez, una estrella doble.