Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

16 noviembre 2004

Leónidas

Si las nubes lo permiten, estas son noches apropiadas para observar estrellas fugaces. Entorno a mediados de noviembre se produce el máximo anual de una lluvia de meteoros conocida como “Leónidas”, porque parecen proceder de la constelación de Leo. En realidad no son estrellas, sino pequeñas partículas que chocan contra la atmósfera, ardiendo y brillando brevemente. En ocasiones adquieren un tamaño considerable y se consumen en un gran resplandor nocturno: son los “bólidos”. Si la combustión no es completa llegan pequeños trozos a la superficie, llamados meteoritos. Pero ¿por qué se producen lluvias de estrellas con regularidad? La Tierra, en su periplo anual alrededor del Sol, atraviesa periódicamente la órbita de ciertos cometas, que han ido dejando a su paso restos de su material, que acaban impactando con nuestra atmósfera. Las Leónidas, en concreto, proceden del cometa Tempel-Tuttle, que da una vuelta alrededor del Sol cada 33 años.
Aunque históricamente se han registrado auténticas “tormentas” de Leónidas, con varios miles de meteoros por hora, podemos considerar un éxito ver unas cuantas decenas en toda la noche. Lo mejor para su observación es proveerse de ropa de abrigo e irse a un lugar alejado de la luz artificial. Como las estrellas fugaces más espectaculares tienen la extraña costumbre de aparecer a nuestras espaldas, es aconsejable tumbarse para tener la máxima porción del cielo a la vista. Aún cuando no consigamos ver muchas, siempre podremos deleitarnos con el maravilloso espectáculo del firmamento estrellado

11 noviembre 2004

Sagan

Si no hubiera fallecido en 1996 a causa de una rara enfermedad conocida como “mielodisplasia”, Carl Sagan hubiera cumplido el pasado martes 70 años. Suele decirse que los grandes científicos no suelen ser buenos divulgadores; pero Sagan era la más notable de las excepciones. A sus trascendentales contribuciones en los campos de la planetología y la astrobiología; se suma su incansable labor por popularizar esta hermosa Ciencia. ¿Quién no recuerda la famosa serie de televisión “Cosmos”, ese maravilloso recorrido por lo conocido –y lo desconocido- del Universo? Poco podía sospechar el propio Carl el enorme éxito de esta obra divulgativa de los años 80, que despertó el interés por la Ciencia de muchos jóvenes, y contribuyó de manera decisiva a impulsar la exploración del Sistema Solar. En sus numerosos libros, Sagan no sólo habla de ciencia; también contienen acertadas reflexiones s sobre la relación del hombre con el medio ambiente, la política científica o el auge de los fundamentalismos religiosos. En este sentido, resulta especialmente aleccionadora una de sus últimas obras, “El mundo y sus demonios”, un alegato contra la superstición y la sinrazón de las pseudociencias (la astrología, el creacionismo, etc.), en los que el autor revela su espíritu profundamente humanista. Pocas personas se echarán en falta tanto en la actualidad como a Carl Sagan, no sólo entre los astrónomos aficionados, cuyo pensamiento nos ha influido profundamente, si no también en la comunidad científica en general, a quien enseñó que divulgar Ciencia es tan importante como crearla.

07 noviembre 2004

Noviembre

Durante este mes se producen una serie de acontecimientos astronómicos muy interesantes, observables a simple vista –con el permiso de las nubes. El aspecto del cielo nocturno difiere ya significativamente del firmamento estival; aunque aún es posible ver el famoso “triángulo de verano” a primeras horas de la noche, ya no hay que esperar demasiado para reencontrarnos con las típicas constelaciones de invierno, como Orión, que asoma por el Este a partir de medianoche. El planeta Saturno, que está siendo explorado a fondo por la sonda Cassini-Huygens, reaparece cerca de donde le abandonamos el pasado invierno, en la constelación de Gemini. Alcanzará su máximo acercamiento a la Tierra en Enero, pero se presenta en condiciones excelentes para su observación durante toda la estación.
El resto de planetas brillantes (Mercurio, Venus, Marte y Júpiter) se encuentran ahora relativamente cerca entre sí, visibles sobre el horizonte Este antes del amanecer. En concreto, Venus pasó asombrosamente cerca de Júpiter -el mayor acercamiento aparente entre ambos astros desde hace dos milenios- el pasado viernes, y aún continúan próximos. Y por si fuera poco, la Luna “barrerá” esta zona durante semana que viene, pasando por delante de Júpiter, Venus y Marte en una serie histórica de ocultaciones sucesivas que, lamentablemente, no serán visibles desde Europa. La observación planetaria se complementa con la de meteoros: los días 17 y 18 alcanzan su máxima actividad las Leonidas, una de las lluvias de estrellas fugaces más importantes del año. Una agenda astronómica apretada para este mes.