Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

09 enero 2005

Machholz

Antes de que amaneciera el 27 de agosto del año pasado, el astrónomo aficionado Donald Machholz ya llevaba varias horas vigilando con su telescopio una región de la constelación del Erídano desde Colfax, California, como hacía casi todas las noches. De repente vislumbró un debilísimo astro donde teóricamente no debería haber nada. Era un nuevo cometa, el décimo en su cuenta personal y el primero que descubría desde 1994 (cuando halló tres en cuatro meses). Una recompensa a más de 30 años de afición y 7000 horas de observación astronómica, que le han convertido en el “cazador de cometas” más prolífico del hemisferio norte. Además, por primera vez en la historia los aficionados superaban a los profesionales en número de descubrimientos cometarios. Como es costumbre, han bautizado al nuevo astro con el nombre de su descubridor en reconocimiento a su importante labor y a su notable perseverancia. El cometa Machholz es ahora noticia porque está cerca de la Tierra y alcanza estos días su máximo brillo. Ya es visible a simple vista desde zonas obscuras, en la constelación del Toro, muy cerca de las Pléyades. Se aprecia como una nubosidad bastante concentrada, similar a una estrella desenfocada. Es una ocasión idónea para localizarlo con unos prismáticos o un anteojo y tratar de observar el núcleo y la cola desplazándose paulatinamente sobre el fondo de estrellas. El cometa seguirá ascendiendo por la bóveda celeste, perdiendo brillo, y llegará a pasar cerca de la Polar en marzo. Aprovechemos porque no volverá a visitarnos hasta dentro de... ¡doce milenios!