Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

24 junio 2005

¿Impacto?

Estos últimos días han surgido noticias un tanto alarmantes acerca del posible impacto contra la Tierra de un asteroide el 13 de abril de 2029. Aunque es frecuente oír periódicamente este tipo de rumores, hay que admitir que éste está algo más fundado que el resto. La historia comenzó el pasado verano, cuando un grupo de astrónomos descubrieron desde el observatorio de Hawai una roca espacial de algo más de 300 m de diámetro, llamada provisionalmente “2004 MN4”; uno de los mayores asteroides conocidos de la familia de los “Objetos Cercanos a la Tierra”. Los primeros cálculos sugerían que su trayectoria se acercaría considerablemente a nuestro planeta cada 1.300 años, y en especial durante su visita prevista para dentro de 24 años. En diciembre se habían calculado unas probabilidades de impacto inusualmente altas, cercanas al 3 %. La colisión, de producirse, tendría consecuencias catastróficas dado el considerable tamaño del astro. El 2004 MN4 pasó a la historia por ser el primer objeto en llegar al nivel 4 en la escala de Torino, que evalúa conjuntamente (entre 0 y 10) la probabilidad de impacto y su energía cinética, que a su vez depende de la masa y la velocidad del asteroide. Sin embargo, y como es habitual, posteriores observaciones refinaron los cálculos acerca de su órbita, de modo que hoy en día se ha descartado prácticamente la colisión. El asteroide se encuentra actualmente en un relajante 1 en la escala de Torino. Eso sí, se acercará a sólo 30.000 km (la altura a la que se sitúan algunos satélites), y será el primer asteroide visible a simple vista en muchos años.

12 junio 2005

Relojes

En la actualidad conocer la hora con una precisión de décimas de segundo está al alcance de un simple vistazo a la muñeca, pero hasta no hace mucho el cálculo del tiempo era una tarea compleja que no se perfeccionó hasta bien entrado el siglo XX. El desarrollo tecnológico de relojes y cronómetros permitió resolver un problema histórico como era la determinación de la longitud geográfica, posibilitando el notable desarrollo de la navegación que aconteció durante la época moderna. Pero durante siglos las únicas referencias temporales de que dispuso la humanidad se encontraban en el cielo. Hace unas semanas vimos cómo se puede calcular la hora de noche, aunque quizás sea más popular el cálculo diurno de la hora a través de relojes de Sol. Se trata de aparatos sumamente sencillos basados en la proyección de la sombra del Sol sobre una superficie. Todos sabemos que la posición del Sol cambia a lo largo del día, saliendo por el Este, llegando a su máxima altura a mediodía y ocultándose por el Oeste al anochecer. Los más observadores habrán notado que, día a día, su posición también varía a lo largo del año, por lo que los relojes de Sol también pueden ser utilizados como calendarios. Como instrumentos de precisión hoy en día han quedado obsoletos, pero su potencial didáctico es enorme. Actualmente aún quedan algunas decenas en nuestra provincia, tal vez los más conocidos son la pareja que queda en la Catedral de León. Lamentablemente muchos de ellos están mal conservados y desapareciendo paulatinamente, marcando también así, de alguna forma, el paso inexorable del tiempo.