Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

24 julio 2005

21 de julio

Treinta y seis años después del primer alunizaje protagonizado por el hombre, la conmemoración de esta efeméride parece diluirse en la memoria. Tras el fervor de la carrera espacial ahora el mundo, en circunstancias muy distintas a las de entonces, tiene otras preocupaciones y prioridades. A pesar de los enormes avances tecnológicos de las últimas décadas, la propia NASA parece ahora incapaz no sólo de repetir esta gesta, sino incluso de realizar una breve visita al espacio exterior a bordo del transbordador espacial. El recuerdo popular de la misión Apolo XI es confuso. Muchos piensan que, desde entonces, el hombre ha visitado otros planetas o incluso otros sistemas solares, pero lo cierto es que nuestras conquistas se reducen a este cercano satélite; si bien muchos ingenios robotizados sí han viajado a nuevos mundos. Otros, sin embargo, creen que la expedición de Armstrong, Aldrin y Collis fue la única ocasión que el hombre pisó la Luna. En realidad, otras cinco naves lograron transportar a un total de 10 astronautas más –todos ellos americanos- durante los meses que siguieron al 21 de julio de 1969, aunque es verdad que desde entonces no ha habido más misiones tripuladas. Entonces se daba por hecho que, a principios del siglo XXI, ya habría populosas ciudades y colonias humanas en la Luna, y que existiría un intenso tráfico entre ambos mundos. La realidad del progreso humano ha sido bien distinta, y todavía estamos sólo en los albores de la verdadera carrera espacial. Como dijo uno de los protagonistas del primer paseo lunar, sólo fue un pequeño paso para el hombre.

17 julio 2005

Eratóstenes

Este sabio griego, que además de geógrafo era matemático, astrónomo, literato, historiador y director de la famosa Biblioteca de Alejandría, pasó a la posteridad por realizar el primer cálculo cosmográfico del tamaño de nuestro planeta utilizando un método que aún hoy nos asombra por su simpleza y elegancia. Eratóstenes de Cirene observó que en la ciudad de Siena, en el actual Egipto, había un determinado día del año –el solsticio de verano- en el que el Sol llegaba a estar en lo más alto del cielo, ya que se reflejaba incluso en el agua de los pozos más profundos. Sin embargo, ese mismo día la posición del Sol era algo distinta visto desde Alejandría, ciudad situada al norte de Siena, ya que aún al mediodía los objetos verticales proyectaban una breve sombra. Los famosos obeliscos egipcios estaban inclinados ligeramente -unos 7 grados- respecto al Sol. Esto no sólo demostraba que la Tierra era esférica, sino que además se podría calcular su diámetro de forma sencilla si se conocía la distancia entre ambas ciudades. Eratóstenes pagó a un hombre para medir a pie esta distancia, que resultó ser de unos 800 km. Ya se tenían los elementos necesarios para una “regla de tres”: si a 7 grados le correspondían 800 km, a los 360 grados de la circunferencia terrestre le correspondían algo más de 41.000 km, muy cerca del valor actual (cerca de 40.000 km). Una precisión asombrosa para un cálculo hecho hace veintitrés siglos. Esta determinación del tamaño de la Tierra fue la base sobre la que más tarde se calcularon las distancias a la Luna, el Sol y el resto de astros del Sistema Solar.

10 julio 2005

Agujeros negros

Albert Einstein formuló hace un siglo la famosa teoría de la relatividad. Uno de los asombrosos descubrimientos que se desprenden de esta formulación matemática sobre la naturaleza del Universo es que la gravedad no sólo afecta a la materia, sino que también actúa sobre las radiaciones. Por ejemplo, los rayos de luz no siguen una trayectoria siempre recta, al pasar cerca de un cuerpo muy masivo como una estrella se curvan, tanto más cuanto más grande sea este astro. Al igual que los cohetes en la Tierra deben superar una cierta velocidad inicial para salir al espacio (unos 11 km por segundo), la luz debe superar la “velocidad de escape” de las estrellas que la emiten para poder salir de su atracción gravitatoria. Afortunadamente la luz es lo suficientemente rápida (300.000 km por segundo) para emerger de casi todas las estrellas, pero hay astros tan increíblemente masivos que ni siquiera la luz puede escapar de ellos: son los agujeros negros; regiones del espacio donde la masa de varias estrellas se concentra en un solo punto más pequeño que un átomo. Los agujeros negros son, por su propia naturaleza, inobservables, pero existen evidencias sólidas de que realmente existen más allá de su concepción teórica. En concreto, en el centro de nuestra galaxia parece existir un enorme agujero negro que devora continuamente las estrellas que se acercan a su intensísimo campo de atracción gravitatoria. Algunos científicos especulan con la posibilidad de que los agujeros negros interconecten distantes regiones del Universo, lo cual nos permite imaginar su empleo como “espaciopuertos”.

03 julio 2005

Tempel

Los estadounidenses celebran este año su fiesta nacional -el Día de la Independencia, 4 de julio- con unos fuegos artificiales muy particulares. La sonda Deep Impact (“Impacto profundo”) de la NASA lanzará un pequeño proyectil contra el cometa Tempel 1, generando en su superficie un cráter de varios metros de profundidad. El hielo y las rocas de la zona de impacto serán despedidas al espacio y analizadas por el ingenio espacial. Esta es la primera vez que se diseña una investigación científica de estas características, destinada a comprender mejor la composición y estructura de estos astros, que nos dan pistas acerca de cómo surgió el Sistema Solar. La misión no persigue, como afirman algunos medios de comunicación, destruir el cometa ni desviarlo de su trayectoria de colisión con la Tierra. El Tempel 1, descubierto en 1867 por Ernst Tempel, tiene un tamaño de unos 10 km de diámetro y se desplaza por el espacio a más de 37.000 km por hora, sin representar actualmente ningún peligro para nuestro planeta. Tras el impacto se prevé que el brillo del cometa aumente significativamente, tanto que posiblemente sea visible a simple vista durante un tiempo. Lamentablemente desde España no podremos contemplar en buenas condiciones el evento, que acontecerá alrededor de las 6 de la mañana, pero sí podremos verlo en directo a través de internet. Durante los días posteriores, el seguimiento telescópico del astro, que se encuentra actualmente en la constelación de la Virgen –cerca de Espiga, su estrella principal- puede ser una actividad muy interesante para los aficionados a la astronomía.