Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

26 octubre 2005

Oposición de Marte (I)

Últimamente todo el mundo anda con oposiciones. El mismísimo Dios de la Guerra ya ha preparado la suya, en su caso no para entrar en el cuerpo de funcionarios del Estado, sino para realizar un asombroso acercamiento a nuestro planeta. En efecto, cada 26 meses la Tierra pasa entre el Sol y Marte, momento llamado “oposición” de éste planeta, que coincide con la mínima distancia entre ambos mundos. Ha de tenerse en cuenta, no obstante, que la órbita de los planetas es ovalada, no circular, por lo que esta distancia varía considerablemente en cada ocasión. Por ejemplo, en la anterior oposición de Marte (agosto de 2003) estuvimos a “sólo” 56 millones de km, el mayor acercamiento de los últimos 600 siglos. Esta vez estamos pasando a unos 69 millones de km, por lo que se verá un poquito más pequeño, pero sin embargo probablemente bastante mejor, ya que sube alto en el cielo y su luz no se ve obligada a atravesar gruesas capas de atmósfera. En verano los planetas no se separan mucho del horizonte, por ello durante la anterior oposición la turbulencia y la refracción del aire impidieron contemplar al astro en condiciones óptimas. Aunque el Planeta Rojo brillará notablemente durante buena parte del otoño, fue concretamente anoche cuando tuvo lugar la oposición. Este momento se reconoció desde la antigüedad porque el planeta sale exactamente al ponerse el Sol y se oculta al despuntar la mañana siguiente. Para el momento de máximo brillo, sin embargo, deberemos esperar al próximo 7 de noviembre. En cualquier caso, todo apunta a que Marte aprobará sin problemas esta nueva oposición.

El reyezuelo

Si Vd. padece de cierto insomnio y se encuentra mirando al cielo la próxima noche del martes al miércoles, pasadas las 6:20 podrá ser testigo de un fenómeno excepcional: Regulus (“el reyezuelo” en latín), la estrella más brillante de la constelación del León, desaparecerá durante unos instantes ante nuestras narices. No se trata de un apagón cósmico ni del último truco de David Copperfield. Lo que en realidad ocurrirá es un evento análogo al maravilloso eclipse que vimos hace unos días. En este caso el astro que se interpone no es la Luna, sino Rhodope, un asteroide de sólo 35 km de ancho; y el cuerpo ocultado será este bonito astro, que hoy sabemos que consta de tres estrellas unidas gravitacionalmente entre sí. Según recientes estudios, la mayor de ellas, llamada Regulus A, tiene forma de huevo: gira tan rápido sobre sí misma que la fuerza centrífuga le ha otorgado este singular aspecto. De hecho, si girara sólo un poco más rápido se desintegraría en el acto. Los detalles tanto de la estrella como del asteroide pueden revelarse durante una ocultación, y por ello decenas de astrónomos de todo el mundo se han desplazado a España para cronometrar y registrar este extraño fenómeno, una de las raras “ocultaciones asteroidales” observables a simple vista. Si desea contemplar este eclipse tendrá más probabilidades de hacerlo al Sur de la Península, en la banda que une las provincias de Badajoz y Alicante; pero de hecho las predicciones de estos fenómenos son tan imprecisas que es posible que incluso lo veamos desde León. Si no es así, que por lo menos sea a causa de las tan esperadas nubes.

12 octubre 2005

Dinero

La exploración espacial es cara, en eso no cabe ninguna duda. Los estados que deciden invertir en la investigación científica del Universo conocen perfectamente que se trata de una empresa arriesgada y que no genera beneficios a corto plazo. Muchos se llevan las manos a la cabeza cuando salen a la luz las cifras ‘astronómicas’ de la carrera espacial. ¿Por qué no emplear ese dinero en paliar el hambre y las enfermedades en los países necesitados? Paradójicamente una buena parte de las medicinas y la tecnología que usamos cotidianamente tiene su origen en la investigación espacial. El estudio del clima, el control de la producción agrícola o las telecomunicaciones globales serían ciencia ficción sin ella. Ultimamente se ha insistido en lo carísimo que resulta lanzar el transbordador espacial. Sin embargo, con lo que está gastando la administración norteamericana en la guerra de Irak, se podría lanzar un ‘Atlantis’ cada 48 horas. Muchos se sorprenderán al saber que, con sólo un contrato de ciertos jugadores de la liga española de fútbol se podría costear toda una misión al planeta Marte. Algunas naciones, al parecer, han apostado por los espectáculos de variedades en vez de por la Ciencia. La investigación del espacio es además una fuente inagotable de conocimiento, cultura e inspiración, arroja luz sobre los grandes misterios de la humanidad y supone un primer acercamiento a futuros recursos minerales y energéticos y a la colonización de nuevos mundos. Pero también son muchos los interesados en que el hombre vuelva al oscurantismo medieval al grito de “la Ciencia es cara”.

10 octubre 2005

Toutatis

Los personajes de Astérix invocaban esta deidad celta antes de comenzar la batalla; y éste es también el nombre del asteroide estrella del año, así bautizado por el equipo francés que lo descubrió en 1989. El pasado miércoles se convirtió en el mayor de los asteroides que ha pasado relativamente cerca de la Tierra. Esta roca, de algo más de cuatro kilómetros de largo por dos de ancho, pasó a “sólo” millón y medio de kilómetros sobre nuestras cabezas, su mayor acercamiento desde 1353 (y hasta el siglo XXVII). Hace unos meses se extendió el rumor de que existía una alta probabilidad de impacto contra nuestro planeta. Lo cierto es que la órbita de este astro se conoce desde hace tiempo y esta posibilidad estaba descartada, lamentablemente los alarmistas de turno siempre se aprovechan de este tipo de eventos astronómicos, evitando que la verdad estropee una buena noticia. Toutatis, que actualmente es visible desde el Hemisferio Sur, forma parte de una familia de unos quinientos asteroides llamados “cercanos a la Tierra”cuya trayectoria es constantemente vigilada por los astrónomos: ninguno de ellos constituye un peligro real actualmente. Sí que es verdad que, a largo plazo, esta roca tiene una mayor tendencia al impacto; pero tampoco hay que ser catastrofistas: provocaría un cráter de unos 35 km de diámetro; y las probabilidades de que afecte a una zona poblada son bajísimas (lo cual no es ningún consuelo si cae, por ejemplo, sobre León). Los amigos de Astérix también temían que se les cayera el cielo sobre sus cabezas, pero como solían decir, “eso no va a pasar hoy”.