Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

12 octubre 2005

Dinero

La exploración espacial es cara, en eso no cabe ninguna duda. Los estados que deciden invertir en la investigación científica del Universo conocen perfectamente que se trata de una empresa arriesgada y que no genera beneficios a corto plazo. Muchos se llevan las manos a la cabeza cuando salen a la luz las cifras ‘astronómicas’ de la carrera espacial. ¿Por qué no emplear ese dinero en paliar el hambre y las enfermedades en los países necesitados? Paradójicamente una buena parte de las medicinas y la tecnología que usamos cotidianamente tiene su origen en la investigación espacial. El estudio del clima, el control de la producción agrícola o las telecomunicaciones globales serían ciencia ficción sin ella. Ultimamente se ha insistido en lo carísimo que resulta lanzar el transbordador espacial. Sin embargo, con lo que está gastando la administración norteamericana en la guerra de Irak, se podría lanzar un ‘Atlantis’ cada 48 horas. Muchos se sorprenderán al saber que, con sólo un contrato de ciertos jugadores de la liga española de fútbol se podría costear toda una misión al planeta Marte. Algunas naciones, al parecer, han apostado por los espectáculos de variedades en vez de por la Ciencia. La investigación del espacio es además una fuente inagotable de conocimiento, cultura e inspiración, arroja luz sobre los grandes misterios de la humanidad y supone un primer acercamiento a futuros recursos minerales y energéticos y a la colonización de nuevos mundos. Pero también son muchos los interesados en que el hombre vuelva al oscurantismo medieval al grito de “la Ciencia es cara”.