Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

28 diciembre 2006

Agudeza visual

Hace unas semanas comentamos el hecho de que Urano representa convencionalmente el límite de la visión humana en condiciones óptimas. Se ha afirmado que algunas personas con una agudeza excepcional han sido capaces de observar también las lunas de Júpiter a simple vista. Estos cuatro satélites, descubiertos por Galileo hace cuatro siglos, en realidad son lo suficientemente brillantes como para que teóricamente sean visibles sin la ayuda de instrumentos ópticos, si no estuvieran tan cerca del brillante planeta, cuyo fulgor hace impracticable su observación. La agudeza visual no sólo consiste en apreciar luces debilísimas, sino también en discernir detalles minúsculos en objetos muy alejados. Así, se dice también que, en determinadas fechas, es posible adivinar las fases de Venus sin necesidad de telescopios. En efecto, a lo largo de la historia ha habido observadores con capacidades visuales realmente prodigiosas, como Percival Lowell o el célebre astrónomo catalán Josep Comás. Sin embargo, a veces forzar demasiado la percepción visual puede llevar al autoengaño. Schiaparelli, un astrónomo italiano del siglo XIX, creyó ver una compleja red de canales en la superficie de Marte que posteriormente se atribuyeron a una avanzadísima civilización posiblemente hostil a la humanidad. Sus mapas marcianos convencieron a otros muchos científicos que aseguraron corroborar muchos de los minúsculos detalles superficiales, hasta que observaciones más pausadas revelaron que esa topografía era fruto de ilusiones ópticas provocadas al forzar la vista más allá de lo ópticamente posible con el uso de telescopios.