Naucrates

Noticias y comentarios sobre Astronomía (y otras cosas remotamente relacionadas)

28 diciembre 2006

La Bola

Como todos saben, hoy a medianoche dejarán caer una enorme bola hasta entonces suspendida desde el reloj de la Puerta del Sol –al igual que en otras muchas localidades de todo el mundo- para conmemorar que nuestro pequeño planeta ha completado otra vuelta más alrededor del Astro Rey. En realidad esta costumbre tiene un origen astronómico, procedente de la época en la que la navegación náutica no gozaba de la asistencia tecnológica actual y el gobierno de los buques dependía en gran medida de la destreza y capacidad de observación de la tripulación. Hasta la invención de los cronómetros mecánicos, la hora más precisa la proporcionaban los relojes de péndulo, que, obviamente, son inútiles a bordo de naves en constante zozobra e inestabilidad. En un barco, conocer la hora –en concreto, el instante del mediodía- era imprescindible para, midiendo la altura del Sol sobre el horizonte en ese momento, calcular la latitud y situarse con precisión en la carta náutica. Para facilitar la operación, se acostumbraba a colocar en las elevaciones –torres, campanarios, etc.- de las localidades costeras una gran esfera brillante y coloreada visible a gran distancia, de cuya posición estaban pendientes algunos marineros de cada embarcación, provistos de catalejos. Las autoridades hacían descender estas bolas justo en el instante del mediodía, momento en el cual los encargados determinaban la altura del Sol usando sextantes u otros instrumentos. Posteriormente, mediante unas tablas de conversión sencillas, y en función de la fecha, se puede calcular con bastante precisión la distancia que separa al buque del ecuador.